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Tierra Patagonia

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La Patagonia chilena tiene patrimonio nativo que data de hace miles de años, destacándose por su exploración pionera y paisajes espectaculares. En la Patagonia sur, se encuentra el Parque Nacional Torres del Paine, con sus icónicas cumbres, lagunas que parecen espejos y enormes glaciares, además de infinitos senderos para caminata, deportes al aire libre llenos de adrenalina y un rico patrimonio cultural. Desde Sir Francis Drake, Lady Florence Dixie hasta Charles Darwin, muchos han pasado por estas tierras y pocos han querido irse.

La geografía de Patagonia y Torres del Paine

Patagonia abarca más de 400,000 millas cuadradas (aproximadamente 1.000.000 k m2), con escarpados cañones y profundos lagos de montaña, en el extremo sur de la tierra, con el Parque Nacional Torres del Paine ocupando 700sq millas (1,814sq km) de esos paisajes. En medio de una alfombra de exuberantes bosques de pino y lenga, Torres del Paine alberga cuatro enormes glaciares: Grey, Pingo, Francés y Dickson, todos rodeados de pintorescos lagos glaciales y formaciones rocosas. La Patagonia chilena es, en general, más montañosa que la vecina Patagonia argentina,  y tiene esas tres icónicas cumbres, Las Torres,  entre las más famosas.

Flora y fauna en el Parque Nacional Torres del Paine

El Parque Nacional Torres del Paine está cubierto por distintas especies de plantas nativas y vida animal. Hileras de árboles de haya, lenga y coihue llenan los bosques, así como también, arbustos como el notro, canelo y chilco o fucsia acompañan los senderos y crecen libres en las llanuras. Orquídeas, lirios y lupinos abrazan las orillas de los ríos y acentúan los colores de  los bosques, floreciendo durante los meses más cálidos al igual que muchas otras hierbas que crecen de forma natural. El parque también alberga fauna local, con más de 100 especies de aves, 30 mamíferos diferentes, reptiles e infinitas variedades de insectos. Algunos de los residentes más conocidos son los enormes cóndores, avestruces, zorro gris de la Patagonia, halcones, águilas, lagartos, flamencos y ranas, entre muchos otros.

La observación de aves y las cabalgatas son el punto alto en cualquier itinerario, y están entre las actividades de aventura más conocidas de Tierra Patagonia. Puedes maravillarte con asombrosas vistas, sitios de nidificación de aves y hábitats naturales, que resultarán fáciles del explorar, en compañía de nuestros guías locales expertos.

Aventuras al aire libre en Torres del Paine

Sin lugar a dudas, el Parque Nacional Torres del Paine en la Patagonia chilena es uno de los mejores destinos del mundo para todo tipo de actividades al aire libre. Lo tiene todo: desde agradables paseos y tours fotográficos, hasta kayak, bicicleta, equitación y caminatas. Existen dos principales razones por las que esta región es tan famosa: una es gran cantidad de aventuras al aire libre que pueden realizarse en distintos terrenos y mezclando distintos ambientes naturales; y la otra es el deleite que entrega su belleza natural. Puedes disfrutar tu estadía haciendo lo que más desees, con una amplia gama de excursiones y salidas que satisfacen los intereses y la condición física de todas las edades y habilidades.

La historia ancestral de Torres del Paine

Tierra Patagonia ha sido parte de la Patagonia chilena desde el 2011, sin embargo, la  presencia del hombre en lo que hoy es el parque nacional data de mucho antes. Los Tehuelches fueron uno de los principales pueblos indígenas que ocuparon estas tierras hace más de 1.000 años, adaptándose con el tiempo al invierno hostil y veranos demasiado cortos. La evidencia indica que otras tribus nómades de cazadores recolectores, como los Selk’nam, Yaganes y Kaweskar, viajaron entre Torres del Paine y el vecino Parque Nacional Tierra del Fuego, pescando en los lagos y alimentándose de lo que los bosques proveían. La posterior exploración de la región por afuerinos, vino a fines del siglo XIX, cuando grupos de colonos a caballo, provenientes del norte, recorrieron y se asentaron aquí, al igual que los europeos que llegaron posteriormente a principios del siglo XX. Todos ellos actualmente son parte de la historia y el patrimonio de Patagonia.

La cultura de la estancia en Torres del Paine

Para vivir y tener éxito en Patagonia se requiere ingenio y adaptabilidad, donde las estancias y fundos de caballos en la región desempeñaron un papel fundamental en la supervivencia de su gente, especialmente entre los siglos XVIII y XIX. Aquí, los estancieros debían confiar fuertemente en la relación con sus caballos para trabajar en la estancia. Salir a pastar en enormes extensiones de terreno, agrupar al ganado y las ovejas, y también usar la fuerza y la destreza de los confiables caballos para llegar a lugares inhóspitos. Recorrer largas distancias de manera rápida también era esencial, y es por esto que la cultura de las haciendas y estancias de caballos aún se mantiene fuertemente en la memoria de la gente, incluso hasta nuestros días. Para el viajero del sigo XXI, tenemos cabalgatas recreativas sin tanta prisa como antes, pero con un sinnúmero de senderos y rutas disponibles para el que quiera disfrutar de esta forma de vida tradicional.

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